Estudiante de Entrenamiento en Gestalt Trascendente.

Oct, 2017 |Por: Alessia Zorio

Soy una semilla,

Soy una semilla, una pequeña semilla en un territorio nuevo.
Soy una semilla, acabo de llegar a un terreno nuevo, desconocido y fértil.
Soy una semilla, acabo de llegar a un terreno nuevo desconocido y fértil, el cual está lleno de posibilidades y herramientas para crecer y transformarme.

Estoy metida en un hueco, en medio de la tierra oscura, no veo nada, me siento pequeña, débil, vulnerable. Me gusta estar acá, me siento cómoda y segura … y, desde el hueco donde estoy escondida empiezo a ver una luz que me ilumina y me calienta, siento la fuerza de esa luz para salir y al mismo tiempo su intensidad me agobia, me quema, a veces me moja y otra veces siento viento, prefiero quedarme acá metida. Me da miedo salir de mi protección.

Empiezo a asomarme, me dejo tocar por esa fuerza externa. Me atrae, quiero conocerla, la necesito …
Y desde la semilla en un territorio nuevo me conecto con mi niña interior, con mi energía de vida, con mi fuerza de crecimiento y transformación. Soy semilla y a su vez empiezo a ser una pequeña hoja, soy ambas: como semilla me quedo guardada y me arraigo, como hoja empiezo a salir a explorar esa luz que tanto me atrae, que me nutre, me mueve, me moja, me tumba y que a veces me da ganas de ser otra vez semilla.

Soy pequeña hoja, empiezo a crecer y sentir un movimiento nuevo. Y siendo hoja siento la semilla, y siendo hoja quiero crecer más, y también quiero ser semilla otra vez.

Crezco, crezco y crezco …
De hoja paso a ser un tallo, siento movimiento interno, y poco a poco nutrida por mi y por mi entorno voy llegando a mi posición más alta. Ahora soy flor, estoy arriba y abierta, me siento fuerte y a su vez más

vulnerable. Es extraño estar tan arriba, tan expuesta, tan lejos de mi semilla. Me gusta ser flor.

Ahora soy semilla, soy tallo, soy ramas, soy hojas, soy flor: soy todo y a su vez no me siento nada, a veces aún me siento semilla, pero no la misma semilla, una que ahora está nutrida, que ha experimentado hasta ser flor. También me siento flor.

Me doy cuenta que puedo ser todo, puedo elegir lo que necesito ser: puedo ser pequeña como semilla, grande y abierta como flor, puedo moverme como hojas y puedo ser recta como el tallo.
Me doy cuenta que puedo ser yo en las múltiples expresiones de mi esencia, que me puedo mover en mi infinidad de opciones.

Ahora aprenderé a ser flexible en mis movimientos, siendo semilla, hoja, tallo o flor. Aprenderé a danzar dependiendo el viento, el sol, la lluvia … danzaré sabiendo que puedo elegir que quiero ser, sabiendo que cada parte tiene su esencia de movimiento y cada una acogerá el movimiento desde sus posibilidades.

Elijo ser semilla, pero ahora una semilla abierta y nutrida, una semilla que si quiere y necesita puede ser flor, hojas, tallo…

Me arraigo a mi semilla, ella me da mis bases, me protege, me conecta con mi niña

Acojo mi flor, ella me da apertura, me conecta con mi fuerza expansiva

Y veo mi totalidad, mi energía de vida, mi fuerza de crecimiento y transformación.

Soy semilla y soy flor. Soy semilla que puede ser flor.