Estudiante de Entrenamiento en Gestalt Trascendente.

Oct, 2017 |Por: Juliana Molina U

Y estaba lista, lo que olvidé es que mi tiempo no era el tuyo y también que así era perfecto.

Pintaste mi nudo y fue tan frustrante, con-frontador, doloroso y ajeno que no lo resistí. Después me sugeriste bailarlo, no estaba lista; bailarlo, desanudarlo me significaba soltarME y ahí me di cuenta que aún no quería, necesitaba mi peso para sostenerme “mal” y como suelo hacerlo. Soltar ese nudo me va tardar la vida entera, eso lo acepté. Y como dijo mi amiga, cuando lo baile serán dos pasos para arriba y tres para abajo.

Después hablé contigo, con ella, con ellos y con ellas. Hablé con todos, desde la fuerza de mi querer (del yo quiero),desde donde quiero estar para ti y para todos; hice reclamos y pasé rápidamente por ese lugar aunque confieso que es el más cómodo y conocido para mi. Reclamar me ha dado satisfacciones y dolores que he elegido tener por la idea errada que tengo de argumentar incluso cuando no va a construir, sanar o amar.

Entonces fui ella, ellas y dance con mi respiración pausada un baile que no conocía, fui amor intenso, prudente, seguro y confiado (como suele ser ahora); fui acompañante, sensualidad, feminidad y yo en todo eso al mismo tiempo. Fui todas las mujeres y reconocí en ellas el amor que nos une, una fuerza que es mía y es virgen; vista por otros y negada por mi en el afán de negar lo innegable.

No reconocer la fuerza que daña, no me gusta y repudio terminó atropellando una fuerza amorosa, dispuesta y abierta. Fuerza que también ha generado resistencia en otros y que hoy con pretensiones (o verdad) la reconozco codiciada, buena, bienvenida y mía.

Entonces me invitaste a brindar por esa nueva yo, esa luz descubierta. No la vi, estaba yo entre todo eso y no quise ver nada, no quise reconocer mi fuerza femenina que no atraviesa sino que abraza amorosamente, que recibe, acompaña, cubre, que es mucho más que solo contener a otros, no quise ver que soy eso también, una fuerza amorosa, rebozada de amor dulce, suave y compasiva, una mujer sensual. Me sonaba pretencioso, lejos de mi verdad, de mi niña, de mi eterno reclamo.

Sin embargo ahí estaba esa nueva manera de ser mujer, esa sensualidad, ese erotismo, esa intención de amor, ahí estaba re-habitando mi cuerpo, tratando de evadir mis juicios, tomando más espacio, y haciéndose caber. Ahí estaba yo sin necesidad de sacrificar nada por el amor de otros, sin estrategias de supervivencia, sin sentir que iba a morir, estaba yo de todos los colores sobreviviendo.

Dormí en esa confusión varios días, duermo aún en ella. Ese no se qué lleno de fuerza, está haciéndose sentir, invitándome a verlo y recibirlo desde un gris donde todo lo puedo ser.

Después me invitaste a presentarme ante todos como “la nueva yo” y con mucha dificultad lo hice, lo hago, lo vivo. Acá estoy, renovándome, resetiándome. Dos pasos para arriba y tres para abajo.

Decidí moverme. Bailé lo que no fui capaz de bailar contigo, aún así ahí estabas, conteniendo, soportando, sonriendo y yo me desvanecí en un llanto de niña qué apenas puedo reconocer. No era yo quien lloraba, éramos todas las mujeres que me han habitado llorando y dando una gran bienvenida a todos los colores que puedo ser.

Te respiro, aquí y ahora, profundo, inhalo y sonrío con la garganta echa un nudo (otro)…por irme soltando a mi ritmo e ir sintiendo como confío en ese soltar, en ese arcoíris de posibilidades para ser.

Hoy me atrevo a bailar, el nudo, los nudos, mi frustración, la vida misma…dos pasos para arriba y tres para abajo. No se mañana.

¡Bienvenida al baile #JulianaLaLooba!

Gracias Prisma, gracias infinitas.

#presencia #consciencia #responsabilidad #compasión