Resulta que eso que no me gusta de ti, que me talla, que me jode, tiene que ver conmigo. (Emoji de ojos para arriba)

Al verlo en ti me molesta porque yo también lo tengo y lo juzgo, o lo entiendo inapropiado, o resulta que tengo interiorizado que eso no se hace (y yo hice caso), entonces al verlo en ti me jode, lo cuestiono, me da envidia de que tu si lo saques y yo no. O al final eso que no me gusta de ti en el mejor de los escenarios es probable que no lo tenga, ni quiera tener la libertad de elegir tenerlo o no; sin embargo me dice algo de mi desde otro lugar, dice algo de mi que si quiero vivirlo desde la consciencia entonces vale la pena parar y revisar.

Y eso ha estado ahí sonando por mucho tiempo sin saber cómo es que se “come”, he oído varias veces frases cómo “lo que te pica te aplica” y no he sabido qué hacer con eso. Hasta que lo miré a los ojos, vi en ti lo que no me gusta de mi, lo qué escondo de mi y no me permito ser; vi en ti algo que en realidad no reconozco y que me dice de mi también, quizás porque no me atrevo o no suelto o tengo juicios y creencias de lo correcto e incorrecto.

Y cuánto imaginario había en mis juicios, cuánto de mi había en ti. Fui implacable y al verte a los ojos fui compasiva. Incluso lloré al verte tan llena de capas porque ahí también estaba yo atrapada en ellas, y te oí gritar mis miedos, mis deseos escondidos, mi idea del deber ser.  Me fue familiar y doloroso escucharte. Me reconocí y acepté así como era, con humildad y por fin libre de juicios.

Después le di voz a lo que jamás la había tenido, grite mi rabia, saqué mi looba, me defendí de ti y de mi. Tu viste fuerza, maternidad y erotismo como yo jamás he visto con tal delicadeza. Hice el “oso” me atreví a sacar mi animal, a representar mi “máscara” sin tantos adornos, a ser yo sin importar si te gusto. Y fui fuerte, maternal, honesta, real y sensual. Así no más. Recibí tu invitación, dancé en mi cuerpo eso que soy, que siento y que vivo en silencio con temor a lo que dirás y pensaras de mi. Fui libre, niña, fui tan auténtica como lo son mis  hijas cuando bailan con tanta presencia que me sorprende, sin pensar, sin cuidar lo que pasará fuera de mi, haciéndome cargo de mi cuerpo, de mi danza, de mi SER.

Que dicha esta vida tan humana y corporal. Hoy bailo en la sala de mi casa con mis hijos y mi marido, dejándome ser, sacando mi looba, dándole la bienvenida; en esta oportunidad sin máscara y sin adornos. Dejándome amar así como soy y creyéndome digna de tal amor. 

Mi trabajo esta ahora en verme a mis propios ojos para ser compasiva conmigo, así como lo fui contigo.

#JulianaLaLooba

Gracias Prisma… infinitas gracias.

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