Por Juliana Molina | Estudiante del Entrenamiento e Gestalt Trascendente

 

Llegué del arcoiris, llena de amor, amándome completa, amando de manera expansiva y verdadera, viendo de frente mis nudos, mis miedos, mis viscosidades y el poder de mi ser sexual, ese que tiene detrás la abundancia, creatividad, fuerza y la razón de tener un cuerpo para amar. Reconozco en él la grandeza, mi lugar creativo, mi fuente de vida.

Mis piernas y cadera son grandes, han sostenido y traído tres seres, las he necesitado así, fuertes, voluminosas y hoy las agradezco, venero, honro y las apropio. Son mías y me completan, no son yo, no me definen y son parte de lo que soy.

Se desdibuja entonces mi idea de la estética, de lo bonito, lo agradable. Cuando entro en contacto, cuando siento al otro y juntos nos damos placer. Ahí no hay bonitos o feos, no hay juicios, no hay acciones buenas o malas. Hay amor y gozo.

Soy yo aún más yo cuando suelto, dejo los juicios, respiro y amo a través de mi cuerpo, es ahí cuando nace mi Looba (que soy yo en mi versión más auténtica y verdadera) una y otra vez. En cada oportunidad que le permito salir; salvaje (no violenta), amorosa, plena, divertida, sensual, erótica, me doy cuenta que me gusta ser vista, tocada, amada, que me es natural moverme, amar, seducir y ser seducida, que soy yo aún más yo.

No tengo que esforzarme para ser eso, es la resistencia a eso lo que me agota y quema. Es el fuego tentador que me atrae, el que siento y cuando me resisto, arde, duele, daña.

 

Y estoy yo con toda esta información, ahora con la posibilidad de verla sin fruncir el ceño, sin que parezca una gran nube borrosa difícil de descifrar. Está ahí, disponible, al alcance de mi respiración, como una invitación y una visión de esa mujer que fui llamada a ser.

Me reconozco sexual, me gusta abrazar y besar, mis hijos son parte de esta sexualidad que habito, todos aquellos a los que con muestras de cariño seduzco, acompaño y doy. Están mis fantasías con otros hombres, ellas también son parte de este universo de mi sexualidad en el que siempre termino con él, donde mi genitalidad solo le pertenece a él, donde me declaro abiertamente fiel y dichosa de que así sea porque entre otras cosas hay un amor profundo en el que puedo ver que me transmuto y soy algo de él y él es algo de mi. Entonces nos pertenecemos, no con codicia ni con miedo, nos pertenecemos porque así lo decidimos y porque aceptamos que la sexualidad es un todo y la genitalidad es sólo una; en esa elegimos también encontramos y a esa le soy fiel.

Recibo entonces la abundancia, la creatividad, el mar entero que me está esperando para volver a él, reconociendo el telar que ya tejí ese que lo es todo para mi, donde habitan mis tesoros y donde puse tanto de mi.

#JulianaLaLooba

Gracias prisma